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Inversiones REA es una compañía de inversiones. Uno de sus activos más importantes es una cartera de cerca de 35 propiedades y, dentro de ella, un grupo de departamentos de renta: arriendos largos, anuales, que exigen algo aparentemente simple pero difícil de lograr —mantenerlos ocupados y en manos del arrendatario correcto.
En la renta residencial hay dos enemigos silenciosos. Uno es la vacancia: un departamento vacío es plata que no entra, mes a mes. El otro es peor, porque llega disfrazado de solución: el arrendatario equivocado, que parte pagando y termina en rotación, atrasos y meses de cobranza.
La cartera de REA vive ese pulso constante. Son departamentos relativamente chicos, muy ligados al ciclo de vida de las personas —se emparejan y buscan algo más grande, cambian de trabajo y se mudan—, así que la rotación no sigue un patrón fijo. En la práctica, REA recoloca una propiedad en promedio cada dos meses, lo que significa estar evaluando arrendatarios prácticamente todos los meses.
Con esa frecuencia, el proceso de selección tenía que ser dos cosas a la vez: rápido y certero. Y ahí estaba el problema.
🕒 El punto de partida: un proceso que corría “por olfato”
Esa parte de la cartera la administraban con un corredor externo que “chequeaba” a los interesados. En el papel funcionaba. En la práctica, la rotación era alta y varios arrendatarios empezaban a atrasarse muy rápido, incluso después de un supuesto estudio previo.
El problema no era la buena voluntad, sino el orden de las cosas. El corredor mostraba el departamento por la pinta del cliente —“tiene buenas fachas, se ve interesado”—, lo daba medio por arrendado y recién ahí pedía la documentación.
Y ahí empezaba la espera. Pasaban los días, a veces un par de semanas, y los papeles no llegaban.
«Perdíamos 15 días en un cliente que conocíamos muy poco. La documentación nunca llegaba y el cliente nunca más contestaba.»
Alejandro Marinovic · Representante legal, Inversiones REA
Cada uno de esos ciclos era lo mismo: un departamento parado, un corredor invirtiendo tiempo en alguien que no iba a cerrar y una decisión tomada por intuición, con la esperanza de que la documentación —si acaso llegaba— le diera la razón después.
Alejandro lo tuvo claro: el proceso estaba al revés. La pregunta que lo ordenó todo fue simple.
«Yo tengo que conocer al cliente antes de que vaya a ver la propiedad.»
Alejandro Marinovic · Representante legal, Inversiones REA
Con esa idea salió a buscar una herramienta, evaluó la plataforma y cambió la secuencia de raíz: dejó de mostrar y después evaluar, para evaluar y después mostrar.
El flujo nuevo es directo:
El “visto bueno” dejó de depender de una corazonada y pasó a ser parte del proceso.
«El visto bueno ya no lo doy yo, lo da la plataforma. Cuando el cliente visita el departamento, él no lo sabe, pero nosotros ya sabemos de él.»
Alejandro Marinovic · Representante legal, Inversiones REA
El cambio se nota desde la entrada. Cuando REA publica una propiedad, recibe del orden de 20 interesados en las primeras dos semanas. De esos, solo 4 terminan viendo el departamento.
Los otros 16 quedan filtrados antes de agendar una sola visita. Es tiempo que ni el equipo ni el corredor gastan en recorridos, coordinaciones y expectativas que no iban a ningún lado.
Entregar un departamento es entregar un activo por uno o varios años. Por eso, más que un puntaje suelto, REA necesita entender a la persona completa: su comportamiento de pago, su situación judicial y, cuando corresponde, el detalle de su actividad.
Esa lectura ordenada les permite reconocer a tiempo dos perfiles que antes solo aparecían tarde: el que sencillamente no tiene cómo sostener la renta, y el de ingresos esporádicos y poco predecibles. Este último puede parecer viable, pero termina significando un trabajo permanente de recordatorios y cobranza que encarece toda la administración. Detectarlo antes de mostrar la propiedad evita ese costo.
Muchos arrendatarios de REA no son empleados con liquidación fija, sino emprendedores con varias sociedades. Y hoy tener más de una empresa es lo normal.
Para esos casos, ver la malla societaria completa —todas las sociedades donde la persona está involucrada— es clave para saber con quién se está cerrando el contrato realmente, y no solo quién aparece en la primera línea.
Elegir bien es la mitad del trabajo. La otra mitad es no perder de vista al arrendatario una vez que ya vive ahí.
REA hace un seguimiento mensual de los pagos —arriendo, gastos comunes, agua y electricidad— y con eso arma un ranking de los arrendatarios más riesgosos o menos ordenados. A esos los revisa semanalmente en Sheriff.
Cuando la situación de alguien cambia de forma importante, lo contactan a tiempo y actúan según el caso:
Así, un atraso deja de ser una sorpresa de fin de mes y se convierte en una conversación anticipada —mejor para REA y también para el arrendatario.
La cuenta que sacó REA es simple y contundente: si arriendan un departamento una semana antes, esa sola semana cubre del orden de dos meses de operación de Sheriff.
Dicho de otra forma, la herramienta no solo evita pérdidas: acelera el ingreso.
«No hay duda de que Sheriff es rentable para nosotros.»
Alejandro Marinovic · Representante legal, Inversiones REA
Al preguntarle qué extrañaría si mañana le quitaran Sheriff, Alejandro no dudó. Tres cosas, en este orden:
Para Alejandro, el valor de Sheriff no se agota en la herramienta. Toda plataforma necesita capacitación, aprendizaje y, de vez en cuando, resolver un problema o sumar a alguien nuevo al equipo. Y ahí la respuesta siempre fue ágil e inmediata: nunca los han tramitado. A eso se suma una plataforma estable, que responde cuando la necesitan.
Por eso, cuando le preguntan qué le diría a otro gerente inmobiliario que aún desconfía, lo resume en tres palabras:
«Es un excelente socio.»
Alejandro Marinovic · Representante legal, Inversiones REA
Inversiones REA dio vuelta su forma de arrendar: menos rotación, menos tiempo perdido y más certeza en cada contrato. 🤠🌵
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