La forma en que las empresas evalúan a sus socios comerciales está cambiando. En un entorno donde las relaciones B2B son cada vez más dinámicas y digitalizadas, la validación de proveedores, clientes o aliados dejó de ser un proceso puntual para convertirse en una práctica continua.
En esa línea, el programa de beneficios para PYMES de Mastercard Easy Savings Specials incorporó recientemente una solución enfocada en inteligencia de riesgo y compliance para empresas en Chile yPerú, acercando herramientas que antes solo estaban disponibles para grandes corporaciones.
El movimiento refleja una tendencia más amplia dentro del sector: pasar de esquemas de verificación manual a modelos basados en datos integrados. En Latinoamerica, uno de los principales retos sigue siendo la dispersión de información empresarial. Aunque existen múltiples fuentes públicas relevantes, consolidarlas suele requerir tiempo, recursos y procesos poco estandarizados.
“No es la falta de datos, es la débil centralización de los mismos. Hay datos públicos y privados disponibles y dispersos. El desafío es centralizarse para transformar esa data en alertas y conocimiento para la toma de decisiones”, comenta Vicente Cruz, CEO de Sheriff.
La nueva integración apunta justamente a resolver ese cuello de botella mediante el cruce automatizado de registros financieros, legales y reputacionales, permitiendo construir perfiles de riesgo más completos antes de iniciar relaciones comerciales.

“La digitalización de los negocios también exige una evolución en la forma en que las empresas gestionan sus relaciones comerciales. Hoy la inteligencia de riesgo y el monitoreo continuo son herramientas estratégicas para fortalecer la confianza dentro de los ecosistemas empresariales. En Mastercard buscamos impulsar que más pymes accedan a soluciones que les permitan operar con mayor seguridad, eficiencia y competitividad”, comentó Hernán López, Head of SME Products & Solutions, SOUTH LAC de Mastercard.
Para empresas con alta exposición a terceros, como logística, retail, construcción o servicios financieros, contar con este tipo de herramientas puede impactar directamente en la eficiencia operativa. No solo reduce tiempos de evaluación, sino que también permite anticipar alertas que antes aparecían cuando el problema ya estaba en marcha.
Más allá de la tecnología en sí, el cambio también es cultural. En los últimos años, el compliance ha dejado de entenderse únicamente como una función legal para convertirse en un habilitador de negocio. La validación de contrapartes ya no responde solo a exigencias regulatorias, sino también a criterios de continuidad operativa, reputación y sostenibilidad empresarial.
Según Cruz, esta evolución marca un punto de inflexión en el mercado. “Estamos viendo que las empresas más competitivas no son necesariamente las que crecen más rápido, sino es vender haciendo crecer tu círculo de confianza. La inteligencia de riesgo empieza a ser un factor de eficiencia, no solo de protección”.
Otro elemento relevante es la democratización del acceso. A medida que este tipo de soluciones se integra en ecosistemas corporativos más amplios, empresas medianas comienzan a adoptar prácticas que antes eran exclusivas de organizaciones con mayores recursos. Eso eleva el estándar general del mercado y reduce brechas en gestión de riesgos.
La incorporación de soluciones de inteligencia de riesgo dentro de programas globales sugiere, además, un cambio en la forma en que evoluciona el sector. La gestión de terceros empieza a consolidarse como un componente estructural de la competitividad empresarial, más que como una función de soporte.