🍏 Empezó vendiendo manzanas y terminó programando de noche: Así nació el Sheriff

Esta es la trastienda de cómo se construyó Sheriff, contada desde la persistencia, los errores y un par de giros del destino bastante inesperados. 🧠💥

Muchas veces se piensa que para levantar una startup tecnológica se necesita tecnología espacial o millones en inversión desde el primer día. Sin embargo, la realidad suele ser mucho más simple, humana y con bastante más barro de lo que muestran las portadas de los diarios.

Esta es la trastienda de cómo se construyó Sheriff, contada desde la persistencia, los errores y un par de giros del destino bastante inesperados. 🧠💥

1. La lección de los $20.000 pesos y una bicicleta rota 🚲

A los 19 años, Vicente Cruz trabajaba vendiendo manzanas en una feria orgánica en Vitacura. No había grandes planes corporativos en su cabeza, solo las ganas de hacer cosas. Un día, un cliente extranjero estacionó su bicicleta sobre la suya, rompiéndole la rueda trasera.

Vicente no buscó armar un conflicto; simplemente llevó la bicicleta a reparar por su cuenta a la calle San Diego y le envió por correo la boleta del arreglo al cliente por un monto menor a los $20.000 pesos. Ese pequeño gesto de corrección y honestidad llamó tanto la atención de aquel cliente que terminó ofreciéndole su primer trabajo en el riguroso mundo de las inversiones de alto patrimonio.

💡 El aprendizaje: Tras pasar 12 años en ese sector financiero, observando cómo incluso los negocios más grandes podían tambalearse por no conocer bien con quién firmaban contratos, quedó clara una necesidad: el mercado necesitaba una forma sencilla y transparente de validar la confianza entre empresas.

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2. El código de las 21:00 horas: Aprender a programar desde cero 🤖💻

Hacia el año 2020, la idea de automatizar esas revisiones manuales que a los analistas les tomaban horas estaba clara, pero había una barrera importante: el fundador era ingeniero comercial y no sabía escribir una sola línea de código.

Sin presupuesto para contratar grandes equipos técnicos, la solución fue avanzar por cuenta propia. Compró un curso básico de Python en internet y, de 21:00 a 23:00 de la noche, de forma constante después de su jornada laboral, aprendió a programar de manera autodidacta. A punta de paciencia, logró armar el primer robot básico que extraía datos del Poder Judicial. Fue un proceso lento y lleno de frustraciones, pero demostró que la idea funcionaba.

3. Un salto de fe y el trabajo del día a día 🌊📈

El momento definitivo ocurrió a inicios de 2021, durante un viaje donde experimentó por primera vez el buceo. Esa sensación de tirarse de espaldas al agua, con un estanque limitado y sin saber exactamente qué hay abajo, se convirtió en la metáfora perfecta de lo que faltaba: dejar la estabilidad del empleo tradicional y dedicarse a tiempo completo al proyecto.

El crecimiento no llegó de la noche a la mañana. Fueron años de probar versiones que no funcionaban, escuchar a los usuarios y ajustar el software. El verdadero cambio ocurrió cuando el sistema logró conectar múltiples fuentes de datos oficiales en tiempo real, resolviendo en solo 5 segundos lo que antes tomaba una mañana entera de trámites.

Ese enfoque práctico y centrado en resolver un problema real del día a día es lo que terminó ganándose la confianza de la industria, llevando a Sheriff a recibir reconocimientos en el ecosistema local como FinteChile y DF MAS, y a conectar con redes de apoyo técnico como Google for Startups.

4. De Chile al mundo: La evolución internacional de la mano de Marshal 🌎🤖

Lo que empezó como una herramienta local para resolver la burocracia en Chile fue tomando una escala completamente diferente. Escuchando las dificultades que enfrentaban las empresas al intentar validar contrapartes en mercados más complejos u opacos (como el caso de Perú con sus altos índices de informalidad), el software tuvo que madurar. Esta necesidad empujó la evolución hacia Marshal, un asistente autónomo impulsado por inteligencia artificial. El foco con Marshal cambió las reglas del juego: pasó de auditar bases de datos locales a tener la capacidad de escanear riesgos, listas de sanciones e historiales en 195 países en tiempo real. Esta internacionalización fluida le ha permitido a la startup expandir sus fronteras con la misma sencillez de sus inicios, demostrando que un problema humano y común en Latinoamérica puede resolverse globalmente con tecnología bien enfocada.

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